Archivos Mensuales: septiembre 2010

Delicias turcas: ¿Qué son? y Receta

El nombre original completo de este dulce es “rahat lokum. Parece ser una variante del árabe “rahat al-hulkum”, algo así como “satisfacción para la garganta”, mientras que en turco otomano significa “pedacito de satisfacción”.

El Lokum o delicia turca, como la conocemo, las probé la primera vez este año cuando Francesc y yo acudimos a Alimentaria (BCN), pero ya sabía de ellas por algunos blogs de repostería de consulta y por interesarme por los dulces con los que sucumbe Edmund (el hermano mediano, protagonista de la película de “Crónicas de Narnia, el León, la bruja y el armario”, cuando la Bruja Blanca se los ofrece a cambio de información y se las come con delirio).

¿CÓMO SON?

Tienen forma de pequeños cubos con una textura en mano algo consistentes pero cuando la pruebas en boca es algo entre gelatinosa y suave, es algo extraño pero delicioso, aunque con dos ya tuve bastante, quizás … nos hubiéramos comido otra, ahora más de ese número yo creo que no.

ELABORACIÓN

Es un dulce que fusiona azúcar, la ralladura de naranja y limón y sus zumos, gelatina y agua de rosas.

La forma abreviada podría ser algo tal que así (aunque te he enlazado la receta a un blog que la detalla muy bien e incluso tienes algún que otro consejo y medida a tomar): tienes que hacer un almíbar con las ralladuras de las frutas y sus zumos; después la gelatina y luego se mezclan todos los ingredientes, dejando reposar en la nevera durante un día.  Posteriormente se corta toda la base en cubitos y en un cuenco con el azúcar glas vas agregando los cubitos hasta cubrirlos en su totalidad.

No es un postre sino un acompañamiento a la hora de tomar el té o el café.

Las recuerdo como algo muy dulce, empalagosas y adictivas, y si no, que se lo pregunten a Pablo Picasso (si viviera) ya que he leído que las comía a todas horas para conseguir concentrarse, aunque con esas dosis de azúcar ….

Las más comunes son las que están aromatizadas con agua de rosas, que son las que probamos, aunque también había con limón y rellenas con frutos secos. Yo probé una que llevaba pistacho, que según he leído, era la favorita de Napoleón Bonaparte y Winston Churchill. Prefiero las que no lo están, ya que el fruto seco se entremezcla con la gelatina y no me convence. Pero creo que si no la has probado, deberías hacerlo, para poder opinar al respecto.

SU HISTORIA

Se remonta a hace al menos 230 años, lo cual lo convierten en uno de los dulces más antiguos del mundo.

Dice una leyenda turca que un sultán del país reunió a todos los expertos en confitería de su reino y les pidió que crearan un dulce único que añadir a su famosa colección de recetas secretas. Y tras una extensa investigación culinaria, nació el lokum.

Durante el reinado del sultán Abdul Hamid I, un confitero con mucha experiencia, Effendi de Bekir, llegó a Estambul procedente de una pequeña ciudad de Anatolia. Bekir abrió una pequeña tienda en el centro de la ciudad, y muy pronto ganó dinero y fama entre un pueblo tan goloso como es el turco. Se puso de moda entre las damas regalar a sus amistades lokum envuelto en pañuelos especiales de encaje, una costumbre que también adoptaron las parejas en el cortejo, tal y como quedó documentado en las canciones de amor tradicionales de aquella época.

En el siglo XIX, el Lokum llegó a Occidente. Durante un viaje a Estambul, un británico de nombre desconocido compró varias cajas de lokum y las envió al Reino Unido, donde el dulce fue comercializado como Turkish Delight (Delicia Turca), nombre con el que aún hoy es conocido.

Receta para elaborar Delicias Turcas

Información complementaria: Wikipedia

Tus recetas: Salami de Chocolate

Foto de Veganwiz

El Salame di cioccolato es típico de Italia y en su origen se solía preparar en Pascua, en lugar del tradicional huevo de chocolate. Su traducción sería Salami de Chocolate porque tiene forma de este preciado embutido, es de chocolate y lo que sería la grasa, son trozos de galleta tipo María. Sigue leyendo

Huang da Cha (Té amarillo o de las cinco dinastías)

Imagen de Google

Su origen es chino y no es muy conocido pero sí muy apreciado. Fue el privilegio de los monjes budistas y taoístas y se basa en una larga tradición, ya que se dice que sólo podía ser consumido por la familia imperial y la clase alta, de ahí que también se le conozca como el Té de las cinco dinastías. Sigue leyendo

Amistad by Rosa Montero

Hoy a mediodía he recibido el texto que a continuación transcribo de Anna L. Nos conocimos hace más de 20 años y nuestra amistad ha perdurado durante ese tiempo. Fuimos inseparables, luego nos distanciamos y desde hace dos años, no nos vemos tanto, pero seguimos en contacto. Son aquellas amigas que no hace falta estar siempre al día, sino que, cuando una necesita a la otra, basta una llamada para acudir. Eso es lo que me pasa con muy pocas amigas.

Mi padre siempre me ha corregido (como buen educador pero principalmente como padre) cuando de jovencita a la última persona que conocía la llamaba amiga/o. Son conocidos con los que no volverás a tener contacto y si lo tienes, tienes que saber bien bien, que no son tus amigos. Y cuando he leído el texto, ha sido pensar en él y lo segundo, llamar a Anna y hablar con ella. Hacía al menos dos semanas que no sabíamos la una de la otra y en menos de 5 minutos, nuestro bis a bis está saldado. Y mi padre …. sigue pensando lo mismo y yo, con el paso del tiempo y todo lo ocurrido hasta ahora, me he dado cuenta de cuánta razón tenía.

Ahora que soy madre, y mi hija me dice que si “Fulanita me ha dicho que me quiere pero hoy me ha dado una patada y ahora ya no es mi amiga” o se enfurece cuando sus “las menganitas y fulanitas” la tratan mal, burlándose de ella o apartándola del grupo, pienso por un momento que son tonterías porque son pequeños, y tampoco hay que lidiar con ese frente; por otro lado me siento fatal, y le digo que esas no son sus amigas, pero claro, estoy hablando con una niña de 6 años  que no tiene la idea que tengo yo sobre la amistad (aunque a veces, la vida y las situaciones te dan una colleja con aquellas/os que pensabas que sí lo eran y resultan ser un fiasco o aquellas/os que tienen otro concepto de amistad y te exprimen hasta la saciedad) y vuelvo a la realidad en milésimas de segundo y reacciono en decirle que estoy segura de que mañana, ninguna se acordará de lo que ha pasado.

Este año, la fulanita (compañera de colegio) ha cambiado su forma de actuar con ella y me decía toda contenta “Fulanita ahora me trata bien y es mi amiga”. Por lo menos respiro tranquila hasta dentro de unos meses, cuando me diga que Menganita …… (lo que sea).

El artículo escrito por Rosa Montero me ha parecido encantador. Creo que la mayoría de la gente lo piensa y el primer párrafo me ha recordado a mi misma, cuando tengo que escribir algo sobre algún amigo me bloqueo de tal manera que me es imposible encontrar la manera de empezar. Dice Anna que soy muy perfeccionista y que tengo que bajar el listón, quizás sea que con cada post tengo que superarme. Tendré que bajar ese listón, sin duda.

A ver qué te parece …

Llevo meses intentando escribir un artículo sobre la amistad y siempre me detiene el miedo de no estar a la altura. De que mis palabras no logren merecerse a mis amigos. Las loas a la amistad son un lugar común demasiado común: todo el mundo se calienta la boca hablando de ello (yo también lo he hecho). “Lo más importante en la vida son los amigos”, gorjean alegremente los concursantes más descerebrados de los reality shows o las contertulias más malvadas de la telebasura. Amigos y amistad son hermosas palabras que el uso y el abuso han desgastado.

Lo de la amistad es como el amor. Todo el mundo cree saber de ello, todos nos consideramos grandes conocedores del asunto, expertos en los sentimientos y en la pasión, cuando, en realidad, son dos materias complejas e infinitas, profundos rincones del ser que uno sólo empieza a entender cuando madura. De jóvenes, de muy jóvenes, amigos y amores te llegan fácilmente, son una lluvia cálida y revuelta, confusa, ligera, amontonada. De joven, de muy joven, en realidad no escoges, aunque lo creas. Te haces amigo y te enamoras de lo primero que pasa. Porque necesitas querer. Somos así, y esa necesidad es conmovedora.

Y luego vas viviendo y te vas haciendo. Con suerte, y con esfuerzo, es posible que empieces a conocerte un poco. Y también vas encontrando a tu gente, a esas personas que se convertirán en tu mundo, en tu territorio. La única patria que reconozco son mis amigos. Es una patria exigente. La amistad requiere atención, entrega, riego constante. Hay que invertir muchas horas en cultivarla. Ahora que soy mayor, sé con toda certidumbre que es el mejor destino que puedes dar a tu tiempo. Es una de las cosas que he aprendido.

Digan lo que digan los animosos partidarios del optimismo vital, envejecer es algo bastante desagradable. Envejecer es perder; pierdes a la gente querida que se muere; pierdes capacidades físicas y, sobre todo, pierdes futuro: con lo hermosa que es la vida, cada vez se te queda más chica por delante. Pero con los años también ganas un par de cosas muy valiosas: sin duda experiencia, y si te lo trabajas, sabiduría, que es la suma del conocimiento intelectual y de la madurez emocional. Pero, sobre todo, ganas ese pasado común con los amigos. Crecer con los amigos, envejecer con ellos, ir trenzando a la espalda, con esos testigos de tu vida, años y años de una biografía compartida, es algo absolutamente maravilloso. Con los años, con los muchos años (yo tengo amigos activos desde hace tres décadas), las amistades se profundizan y agigantan. Alcanzan un nivel de emoción y de veracidad indescriptible.

Porque, con los años, las amistades se prueban de verdad. El tiempo puede herir; hay momentos en los que el tiempo se vuelve salvaje, y muerde y desgarra como una bestia furiosa. Y en esos tránsitos penosos de tu vida, en la angustia, en los problemas, en la desolación y la incertidumbre, los verdaderos amigos acuden a tu rescate. Con tal generosidad, con tal facilidad afectuosa, que realizan auténticas proezas como si en realidad no les costara nada (la última proeza sobrehumana que han hecho mis amigos por mí ha sido ayudarme en un traslado de domicilio y montarme la casa, prácticamente ellos solos, en cinco días). Los amigos te salvan literalmente la vida y lo hacen sin esperar nada, sin alardear de nada, por el puro placer de dar. Modestamente grandiosos.

A veces he jugado a imaginar cuáles serían mis últimos pensamientos antes de morir. Cómo sería el balance de mi existencia. Durante muchos años he supuesto que esas memorias ardientes y finales estarían compuestas por recuerdos de mis amores más apasionados, de la infancia y la familia, quizá de algunos momentos de mi escritura. Pero ahora sé que en ese recuento final brillarán como islas de luz algunos momentos mágicos con mis amigos. Esos regalos de cariño que me han dado, tan inmensos que siento que es imposible merecerlos. Eso también es la verdadera amistad: la sensación de estar felizmente en deuda con los otros. Por todo eso que ya hemos vivido, y por todo lo que todavía viviremos, gracias. Muchas gracias.